Charla de Candi e Inocencio: “Vida y esperanza”

Mientras las cosas son realmente esperanzadoras, la esperanza es un halago vulgar: sólo cuando todo es desesperado la esperanza empieza a ser completamente una fuerza. (Chesterton)

-Nadie llega al destino soñado yendo por el camino equivocado, Inocencio. Por otra parte, nadie puede desear la felicidad y obtenerla y al mismo tiempo accionar en contra de ese deseo.
-¿Y por qué me dice eso?
-Porque con cierta frecuencia la gente quiere, desea, sueña, anhela, pero hace todo lo contrario a lo que el sueño requiere para convertirse en realidad.
-Bueno, eso parece una verdad de Perogrullo.
-Pero aun así, es una verdad; es una realidad. Un ser humano desea fervorosamente conocer el amor después de algunos fracasos y frustraciones, pero esas mismas circunstancias han engendrado cierto resentimiento en su “yo”, cierto enojo con la vida (a veces inadvertido en el nivel consciente) ¿Cómo un corazón enojado descubrirá el amor? Otro sueña noche y día con alcanzar un objetivo, pero junto con el sueño duda, no está seguro de poder hacerlo, cree en su interior que, después de todo, su anhelo, su deseo no pasará de ser eso ¿Cómo habrá de corporizarse el deseo entonces?-¿Y cuál es el secreto del éxito en la vida?
-Inocencio, cuando una de las criaturas que andan sobre la faz de la tierra se dispone a alcanzar un propósito, comprende que ello demanda una acción, un esfuerzo. En cierto modo es una batalla que libra. Observe usted a los animales en estado salvaje. Ellos poseen la “sabiduría universal”, que algunos llaman instinto. Ellos fijan la mirada en el propósito y toda su atención y sus acciones se dirigen hacia él. No dudan ni por un momento en que harán aquello que deben hacer. Sea el acto de procrear, alimentar a sus crías, cazar para vivir, allá van ellos contra monstruos y tempestades. Y si algo o alguien le opone resistencia, pues luchan sin mediciones, sin especulaciones. Esa es la “esperanza” en el estado más puro que se derrama de la “sabiduría universal”. Julio Cortázar tiene una idea que es bellísima. Él ha dicho que “la esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”. Ahora bien, amigo mío, ¿qué es la esperanza? ¿cuál es su naturaleza? Atrévase a una definición.
-Pues diría que es el tiempo en el que se aguarda la consecución de lo deseado mientras se trabaja con esfuerzo y perseverancia para obtenerlo, al tiempo que se siente plenamente la firme convicción del triunfo.
-¡Excelente! Sin esa energía dada por el amor y la esperanza, la obtención de buenos resultados es difícil, Inocencio. Alguien que arremete contra lo que algunos suponen imposible, es alguien que ama aquello que desea y que se ama a sí mismo, es alguien que ha comprendido que la esperanza es la misma vida actuando y sin dudas ni miedos. Es más, si me apura un poco le diría que la esperanza es el mismo sentido de la vida.

 

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