Escuchar la melodía de la vida y continuar – Por Carlos Duclos (Candi)

-Cuando hace muchísimos años leí la novela de Dostoievski “Humillados y ofendidos”, recuerdo que el autor del prólogo (era una colección extraordinaria de las obras del genial ruso) al analizar el  texto se formulaba la siguiente pregunta: “¿Quién no estaba humillado y ofendido en la Rusia imperial?”. Pues bien, al escribir el prólogo de nuestra vida cotidiana  uno también podría preguntarse: ¿Quién no está humillado, ofendido? ¿Quién no está herido por tantas y diversas circunstancias que a veces nos parecen injusticias y tantas otras lo son verdaderamente?  ¿Hay alguien que se salve de este tremendo flagelo? ¡Afortunado es! Más sin embargo, hay que escuchar la melodía de la vida y continuar.

 

-Pasa por el exhausto laberinto  y llega al corazón

el encanto de una melodía.

La noche le ha cedido al día,

una  gracia orlada, la perla del místico son.

 

-No es que la oscuridad haya sido conjurada,

pero, ¿cómo no seguir andando?

La luz se hace viviendo y amando.

¡Vamos!,  hasta lograr la paz en las miradas.

 

Derrama mi alma unas amargas gotas este día,

¡pero qué importa eso! Escucha:

bellas notas, cien,  mil, muchas,

hacen esta encantadora y amorosa melodía.

 

Caminemos  aún más; que quede atrás la soledad

mientras la música de Dios  nos acaricia con piedad.

 

 

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