Hidroterapia: “El agua diluye las diferencias”

 

Palabras de Marisa Santoro que describen la forma de encarar esta tan maravillosa terapia. El agua, el medio elegido para comenzar la integración total del cuerpo.

En el agua no existen las diferencias y todos podemos, solos o con ayuda, flotar. Tantos los bebes y los niños, como los adultos, sentimos que en el agua somos más livianos y libres. Esto no es sólo una sensación ya que l agua templada relaja el cuerpo proporcionando un medio más que ideal para realizar movimientos.

Para conocer en profundidad los beneficios de la hidroterapia, dialogamos con la profesora de educación física y estimuladora temprana Marisa Santoro.

-¿En qué consiste la hidroterapia?

-Es una terapia alternativa que abarca niños y adultos. En mi caso me especializo con los más pequeños. Quienes se acercan poseen cualquier tipo de dificultad, retraso en el desarrollo, alguna patología diagnosticada o diferentes síndromes. En sus inicios la hidroterapia fue pensada para los trastornos motores pero hoy en día se sabe que el agua es un medio que genera condiciones óptimas para el registro del cuerpo. Se trabaja todo lo relacionado al Sistema propioceptivo (mediante el mismo el cerebro recibe la información sobre la posición y el movimiento de las partes del cuerpo entre sí y en relación a su base de soporte).

Trabajo con pacientes  que ya tienen un certificado de discapacidad, en estos casos las obras sociales cubren por ley todas las terapias del niño, como fonoaudiología, kinesiología, terapia ocupacional e inclusive hidroterapia.

¿Existen condiciones para llevarla a cabo y límite de edad para realizarla?

-Debe hacerse en agua templada entre  32º y 34º, ya que dicha temperatura genera relajación en el sistema permitiendo mayor movilidad. Si un niño tiene frío, el cuerpo se torna más tenso e incómodo tanto al paciente como al terapeuta.

Las edades son desde que un bebé puede ingresar al agua, aproximadamente  a los seis meses   y luego hacía arriba sin límites. En mi caso trabajo con niños de hasta 12 años.

Cuando son muy bebés se incluye a los papás porque se intenta que a través del medio acuático se fortalezcan los vínculos.

-¿Existen diferentes técnicas?

-Cada profesor aplica diferentes formas para llevarla a cabo. En lo particular utilizo las propiedades del agua para un desarrollo integral del niño. El gran objetivo es que, mediante la misma,  amplíe sus posibilidades de autonomía dentro y fuera del agua. Soy profesora de educación física, estimuladora temprana y reikista, es decir que fusiono todas estas especialidades dentro de la pileta.

-¿Cuáles son los beneficios que se obtienen en este tipo de terapia?

– Las características del medio acuático hacen que por ejemplo un niño con problemas motrices que se marea, en el agua no puede caerse.

Se elige el agua por los beneficios de la misma (temperatura, densidad, gravedad) estas propiedades son utilizadas para favorecer el desarrollo integral del niño. Las realizaciones de los distintos movimientos dejan un registro en ese niño, generando autoestima y seguridad. Con el tiempo el niño intenta trasladar todas estas vivencias fuera del agua.

-¿Cuál sería tu mirada sobre este tratamiento?

En general la hidroterapia fue pensada para los kinesiólogos, yo tengo 22 años en esto y  trabajo con ellos también, pero mi mirada no es la rehabilitación sino la integridad. Por eso no rehabilito un miembro sino que intento que mediante el agua pueda incorporar, registrar todo su cuerpo. En la infancia nunca se trata de rehabilitar ya que nunca un miembro está separado del cuerpo. La idea es que amplíe y maximice todas las posibilidades de su organismo. Y por sobre todas las cosas que toda la actividad que se haga se registre ya que en la mayoría de las patologías hay una disociación entre el cuerpo que el niño tiene y la imagen del mismo.

-¿Se pone algún tipo de objetivo?

-Mi objetivo no es de ninguna manera que el niño aprenda a nadar, que no implica que no pueda lograrlo, pero el objetivo no es el aprendizaje del estilo. Estoy enfocada en otras metas como ampliar la movilidad articular, generar el vínculo con el otro, autonomía, independencia, y que el medio favorezca su desarrollo.

Podemos resaltar también que tenemos el interés que un niño que hizo un tiempo de hidroterapia (la cual es de manera individual) genere herramientas para más adelante pueda incluirse en cualquier clase de natación. Es un proceso que puede llevar años, después de un tiempo lo evaluamos y según cada caso los niños arrancan en clases convencionales. Para poder llevarlo a cabo lo articulamos con los profesores para hacer un acompañamiento y luego soltarlos. Por supuesto tomando las medidas necesarias y evaluando las condiciones de seguridad necesarias  para que este niño tenga una clase con compañeros de pileta.

En el agua se diluyen las diferencias, cuando hago la hidroterapia estoy entre medio de otras clases de natación. A veces trabajo con el paciente uno a uno, otras veces me incluyo a las clases de matronatación y de esta manera les damos las mismas posibilidades a todos.

 

 

 

 

 

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