La importancia de aceptar la realidad para poder transformarla

 

Por Juliana Duclos*
Aceptar las cosas buenas que se nos presentan en la vida parece algo natura…l; sin embargo, cuando lo que se interpone en nuestro camino es algo negativo de inmediato la mente tiende a rechazarlo.

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Bien sabemos que la realidad no se constituye únicamente de cosas favorables y que la vida no es color rosa, por el contrario, la realidad se compone de momentos placenteros que producen satisfacción y de momentos displacenteros que nos producen malestar. De aquí la importancia de aceptar las cosas negativas e integrarlas a nuestra vida, ya que a partir de dicha integración se vuelve más controlable para el sujeto ese aspecto negativo de cada uno y se puede seguir adelante sin que el mismo nos perturbe demasiado.

No es novedad que toda experiencia produce un aprendizaje en las personas, por lo tanto la aceptación de una experiencia negativa nos conduce a un aprendizaje a veces mucho mayor del esperado. Citando a Boris Cyrulnik podríamos decir que “cuanto mayor es la desgracia, más gloriosa es la victoria”.

La aceptación entonces nos lleva a un enfrentamiento con nosotros mismos y con la vida, en ese enfrentamiento nos damos cuenta, en muchas ocasiones, de lo que verdaderamente somos capaces de hacer, y a partir de ahí nos revalorizamos, volvemos a tener las esperanzas que parecían perdidas. En otras palabras, nos damos cuenta que podemos, que somos capaces de generar nuevas oportunidades a partir de eso que nos pasa.

¿Aceptar es conformarse?
No. Aceptar no significa que nos conformemos ante ciertas situaciones. Conformarse implica no tolerar una situación, lo cual nos lleva a la no acción y a la resignación, lo que deriva en un estancamiento personal. La aceptación es la antítesis del conformismo, implica tolerar los aspectos negativos y aceptar las cosas buenas y las que no lo son tanto de una realidad, para volver a pararnos ante ella y proyectarnos nuevamente. Esto implica volver a ponerse en acción a partir de esta aceptación ya que de lo contrario, en la mayoría de los casos, el no aceptar genera tensión, aumenta la angustia y no tardan en aparecer síntomas que son poco funcionales para el individuo.

Ya lo decía el escritor y periodista británico George Orwell: ”La felicidad solo puede existir en la aceptación.”

Este proceso de aceptación no es sencillo, requiere tiempo y a veces una guía. Y ese tiempo dependerá de cada sujeto particular y de la situación que él mismo atraviesa.

Pero es importante destacar que siempre se puede lograr, y que una parte importante de dicho logro consiste en poder hacer consciente y verbalar eso que nos sucede.

Las palabras poseen un valor fundamental para llegar a controlar nuestras emociones y como bien sabemos somos seres vinculares, lo que significa que la vida está atravesada por las relaciones con los otros. Por lo tanto, muchas veces la emoción compartida a través de la palabra nos ayudara a calmar el sufrimiento provocado por el acontecimiento negativo y metamorfosear la realidad a partir de la aceptación.

* Psicóloga (Mat.6116) UCALP – Posgrado Universidad Favaloro

Coordinadora de “Apegos” – (juliana_duclos@hotmail.com.ar)

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