“Hay que tener en cuenta que la segunda causa de muerte en niños menores de cinco años es el ahogamiento”

 

No es novedad que llegada la temporada veraniega, junto con las noticias periodísticas que atestiguan las altas temperaturas, y la inauguración de nuevos balnearios o actividades al aire libre, también aparezcan junto con estas (lamentablemente) los titulares de las numerosas víctimas por ahogamiento que se lleva el agua.

Acaso se tiene verdadera conciencia del peligro que esta implica? Se tiene el respeto que merece a la hora de ingresar, ya sea a una piscina, río, o mar?

“Técnicamente no se tiene. Hay que comprender que el riesgo en el espacio acuático de perder la vida es sumamente grave por el poco tiempo en el que trascurre”, expresó contundentemente Rogelio Bramajo, Responsable de la Federación Nacional de guardavidas, con 25 años de experiencia en el rubro. Las tragedias que ocurren en el agua, tienen que ver con muchos factores que atraviesan la situación, y uno de ellos está vinculado a que el trabajo del guardavidas no está reglamentado y enmarcado legalmente como correspondería, por ende, dá lugar a negligencias por parte de los empleadores. A esto se suma también, la imprudencia existente por parte de varios usuarios a la hora de hacer uso de instalaciones en las que hay espacios acuáticos.

“Un factor es el incumplimiento de las reglas por parte de la gente, hay tres edades donde el riesgo es mayor, los niños porque no son conscientes del peligro, los adolescentes por ser transgresores, y los adultos mayores por presentar movilidad y capacidad reducida, con mayor rapidez en calambres”, destacó el profesional.

Por otra parte, otra de las problemáticas con las que deben lidiar es que la mayoría de las veces, ya sea en playa o piscina, muchos padres les derivan tácitamente la responsabilidad de “cuidar” a sus menores, cuando no es una de las funciones que les corresponde,  “el guardavidas no es un niñero. Es un error de la gente pensar eso. Los niños son menores y tienen que estar bajo la supervisión de sus padres, o de los adultos responsables”, y agregó: “entre los guardavidas tenemos un slogan que repetimos, es que los mejores guardavidas de los niños son su papá y su mamá” expresó.

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Por otro lado, una de las causas más frecuentes de ahogamientos está relacionada a que mucha gente se sumerge en lo hondo jactándose de saber nadar. Bramajo dijo al respecto “saber nadar ayuda, y es preventivo de acuerdo al ahogamiento, de todos modos las estadísticas que se conocen reflejan que aproximadamente el 40% de las muertes por ahogamiento sabían nadar”, y destacó: “saber nadar ayuda, pero no garantiza”.

En materia legal la Constitución establece que es obligación del Estado, en sus tres niveles velar por la seguridad del ciudadano. Incluyendo también como territorio el espacio acuático, por lo tanto se debe contratar guardavidas y que los espacios acuáticos estén habilitados, afirmó Bramajo. Sin embargo no solo refiere a los espacios acuáticos entendidos como balnearios, sino también en los que se transita sobre las orillas, como por ejemplo el Paseo del Caminante, o el laguito del Parque Independencia, en el que hace unas semanas fue noticia el hallazgo del cadáver de un joven quien habría ingresado para refrescarse.

El decreto provincial 2720 sancionado en 1995 es un claro ejemplo de una de las tantas reglamentaciones que existen, pero que no se cumplen; este consiste en que haya un guardavidas cada sesenta metros de balneario, “es obligación que haya un guardavida cada cien personas y fracción, eso no lo cumple nadie, ni siquiera los municipios de Rosario, siempre tienen menor cantidad de la que deberían tener, un claro ejemplo es La Rambla”, expresó.

Por último, para que el verano finalice de la mejor forma posible,  Bramajo señaló dos recomendaciones puntuales a tener en cuenta a la hora de ingresar al agua, y sintetizó: “en primer lugar, no ir a un sector que no está habilitado, y en segundo exigir la presencia de un guardavida en todo espacio acuático, porque es un derecho”.

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