“Palabras que cuentan” y desmienten las pobrezas…- Por Mirta Guelman*

 

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El miércoles 7 de diciembre, en el Centro Cultural Fontanarrosa,  45 adolescentes brillaban bajo la luz de sus palabras editadas en un pequeño libro! Las evocaban en un escenario, que inhibía y asustaba a sus autores, pero sonreían acompañados por una verdadera Red de jóvenes adoptantes de los Centros de Día para chicos en “riesgo”. Había sido tejida por Asociación “Chicos”, Biblioteca Popular “Pocho Lepratti”, ONG “Paloma de Paz”, “Asociación Civil Maranata”. C.E.T. FONAVI (V.G.G).

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Una veintena de gestores de esta maravillosa idea y colaboradores de su ejecución, a la hora de parir palabras, apelaron a diferentes recursos motivantes de percepciones y sensaciones, cambiando escenarios como el día que los llevaron a volar al Jardín de los niños y por supuesto parieron escritos como estos que elijo al azar:

“Volar puede ser caótico, pero del caos nacen ideas…Esta vez me gustaría volar como mariposa, aleteando bajo el sol y posarme en una flor” (Brenda H.).

“Yo iría volando a Mar del Plata y volvería a ir al siglo. Llevaría a todos mis seres queridos. Iría sola todos los días ¿Qué sería viajar al mundo?” (Brisa L.).

“Como me gustaría ser un ángel y poder volar hacia la vida y mostrarle el camino a mis hijos. Mirarán desde arriba y que ellos puedan ver lo bueno y lo malo. Tomar sus manitos y juntos volar que sensación linda ¿algún día podremos volar?” (Betsabe G.).

Julián C termina su esperanzada prosa afirmando: “sepan que más allá del suelo, más allá de las nubes y de La “Realidad” hay algo más, esta “la verdad” ese inmenso sol que nunca nos abandona, nunca deja de brillar y que esas nubes son temporal…”

Después de oír y escuchar la canción escriben: “solo le pido a Dios que mi mamá no me sea indiferente. Que deje de fumar sus cigarrillos.  Y que pruebe unos sabores diferentes” (Jonatan M.)

“Que la gente no sea indiferente. Y que el mundo no sea la guerra. Y para que los pibes sean de NOB.” (Brisa L.)

El capítulo antecedido por el nombre del poeta Antonio Machado, disparó prosas más extensos y profundas, dando cuenta, de madureces forzadas, paternidades y precocidades talladas por realidades inapelables…

Fantaseé la presencia de neurocientíficos, capaces de ilustrar la embriología de las ideas pacíficas y la epigenética de la riqueza mental que evita cualquier guerra. Porque de algo estoy segura, nada más rescatante, terapéutico, preventivo de la estupidez humana, que apelar al recurso de las palabras hechas poesía, como las de Marcos Ana o liberadoras como las de Fabricio Simeoni que dirigía el Taller literario para adolescentes encarcelados.

Quiero usar este espacio para aplaudir y nombrar, en orden alfabético a sus gestores: Adriana Perrone, Belén Mac Rouillon, Betiana Fernandez, Cecilia Greca, Delfina Arias, Elvira Pisaroni, Fernando Capogroso, Ileana Lopez Barraza, Karina Saggal, Liliana Quillay, Lucía Macoc, María Andrea Bugnone, Marcela Lapenna, Marcela Rittatore, Marcelo Suarez, María Rosa Capelletti, Martín “Lequi” Moreno, Matías “Colo” Romaguera, Mauro Boggio, Patricio Rourich, Silvia Tratzi, Vicki Durand Mansilla.   GRACIAS!!!

*Médica pediatra – Terapeuta familiar

 

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