Carta a los adolescentes que pasan la noche despiertos – Por Mirta Guelman de Javkin*

 

El siglo que pasó lo marcó el descubrimiento del inconsciente, en este debemos rescatar el lugar de la consciencia, para que el hombre se respete y respete más.

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Queridos adolescentes:

Dejen que les cuente lo que sucede realmente cuando saltean la noche. Como alteran el cuerpo y el comportamiento. No es posible que aprendan en la escuela configuraciones internas de insectos y desconozcan todavía como se lastima el tálamo portero de lo que penetra al cerebro o el hipotálamo comandante de tantas funciones corporales. El comportamiento inteligente se diseña a consciencia y no se vende a los mercaderes de estupideces que siempre ganan cuando ustedes pierden. Un hecho tonto es el sometimiento a hábitos impuestos como horarios y contextos que hieren el cuerpo. El necesario equilibrio, ni siquiera es negociado. Tampoco las reglas con que se juega, todo es impuesto desde “afuera”. La familia ya no es madriguera de las emociones que les espera, por eso necesitan conocer, saber, estar atentos, maduros e informados para que nada grave les suceda. Ya sé, me van a preguntar por qué los adultos no nos ponemos de acuerdo y promovemos la nocturnidad como divertimento. Además porqué cuando niños, los padres ayudan a organizar “pijamas party” o los obligan a pasar la noche en el jardín de infantes…

No los quiero sermonear y menos asustar, siempre preferí explicar para ayudar a elegir en libertad. Cada vez que leo la lista de muertes evitables a edades tempranas, me reprocho por no decirles nada. En realidad la verdadera lista permanece oculta, bajo el rubro “accidente” y la publicada como homicidios o suicidios, con nombre y apellido, ocupa con demasiada frecuencia las líneas periodísticas. No hay ciudad que no padezca este drama los fines de semana.

Recién en 1995 la revista JAMA (Te Journal of the American Medical Association, Nro. 2 ,volumen 4) publicó que los trastornos de comportamiento son “la mayor amenaza que se cierne sobre la salud de los adolescentes”. En encuestas tomadas al azar los jóvenes declaran que “toman” más alcohol de 4 a 8 horas y sumado a los síntomas provocados por la privación de sueño y la sobreexcitación de estímulos auditivos y lumínicos componen un cóctel de riesgo.

¿ Porqué el hombre necesita dormir de noche ?

Alguien dirá estos argumentos no se entienden, pero apuesto que harán el esfuerzo de comprenderlos.

En 1983 la revista Science publicó un trabajo de los investigadores: A.Rechtschaffen, M A Gilliland, BM Bergman sobre los efectos de la privación del sueño. Describieron la muerte de ratas a las que les permitieron beber y comer, pero les impidieron dormir.

De interrogatorios que personalmente he tomado a los adolescentes que pasan una o dos noches despiertos, documenté los siguientes síntomas: Fatiga, dificultad para acomodar la visión , prestar atención, concentrarse, memorizar y evocar, sensación de tristeza, escepticismo (todo da lo mismo), pesimismo, decaimiento, agotamiento, alteraciones del hambre (generalmente aumento excesivo), irritabilidad, rabia, cefalea, mareos, cólicos, náuseas, etcétera. Además los que salen de “boliches” bailables refieren: zumbidos, alucinaciones auditivas y visuales, hiperexcitación (incluida la sexual), comportamientos “inexplicables”, alteración de la conciencia y autocrítica. Dificultad para expresarse con palabras y articularlas.

Los signos detectables si alguien los observa son:

*Movimientos de ojos (pequeños nistagmus), temblor en manos y voz, caída de párpados (ptosis). Discapacidad para asociar hechos o recuerdos. Activación de focos convulsivos, comprobable con electroencefalogramas.

*De noche, aunque no se duerma la temperatura corporal disminuye y esto induce a “tomar” y moverse más.

*La secreción de muchas hormonas dependen de los ciclos de vigilia y sueño : la TRH o comandante de la función tiroidea, el Cortisol que participa en la reacción de stress, la prolactina aumenta de noche al iniciar el sueño, tanto en el hombre como en la mujer. En la pubertad durante el sueño nocturno aumenta la secreción de hormona luteinizante. La hormona de crecimiento es segregada en las dos primeras horas de sueño nocturno. La que más varía es la melatonina, producida por la glándula pineal , que el filósofo Descartes refería como el lugar donde se alberga el “alma”. La “pineal” denominada así porque tiene forma de pino, mide 4 por 8 mm y pesa aproximadamente 150 miligramos. en el adulto. Si se agranda, por la posición que ocupa en el cerebro, puede alterar la percepción visual y aumentar la presión del líquido céfalo raquídeo. Antiguamente se la denominaba “tercer ojo “, por la manera en que responde a los cambios de luz. Si bien, filogenéticamente esta zona representa una parte sensible del cerebro a los cambios de luz, en los vertebrados funciona como un “fotorreceptor”, o sea que responde a la luz que penetra por la retina de los ojos y desde ella, por vía simpática actúa sobre la glándula pineal. También está vinculada a la conducta sexual. Según ciertos autores ( discutidos), los tumores en esta zona adelantan la pubertad. La oscuridad aumenta la producción de melatonina, máxima durante la noche e inhibida por la luz. En los seres humanos adultos esta sustancia ( volcada sobre todo a la sangre) tiene valores de 25 a 150 pg/ml de noche y llega hasta 1 a 15 pg/ml de día. También se la encuentra en el líquido céfalo raquídeo. Se metaboliza en el hígado y elimina por riñón (lo que permite medir sus variaciones en orina). Con el envejecimiento esta hormona disminuye, por lo que se la culpa de muchos síntomas como insomnio, disminución del deseo sexual y hasta aparición del Alzheimer . En EEUU ya la consumen, en pastillas, multitudes .

Axelrod y Wurtman, en la década del 60, publicaron en Baltimore que la pineal regulaba los ritmos circadianos (en relación al día) y los ciclos menstruales. Axelrod (1) aclaró que la melanotonina (denominada también 5 metoxi-N-acetiltriptamina) se sintetiza a partir de la “serotonina”, neurotransmisor que disminuye la agresión, el comportamiento sexual y la respuesta sensorial, eleva el umbral del dolor, inhibe la memoria y actúa sobre el sistema punitivo (de castigo). A la melatonina, últimamente, se la vende “encapsulada” y se la promueve como hormona “mágica” y “milagrosa”, no solo para disminuir o hacer desaparecer los síntomas mencionados, sino también para “curar” niños autistas, enfermos cardíacos y personas con cáncer terminal.

Tal vez sea exagerada la publicidad, pero la incluyo para convencerlos e intenten entretenerse sin agredir tanto el cuerpo. Nuestro futuro depende de ustedes…

 

(1) (National Institute of Health de EEUU)

 

*Pediatra – Terapeuta Familiar

 

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