LOS MILLONES CON ALAS DE TABASCO

Hace unos días se detonó un escándalo político, en un “momento” a todas luces oportuno; (en varios estados de la república hay procesos electorales). En Tabasco descubrieron “por casualidad” cajas de cartón para contener huevos, llenas de billetes nacionales que suman varios millones  de pesos, que se estaban transportando en la cajuela de un auto, del despacho particular del ex tesorero de Tabasco José Manuel Saiz Pineda  a una casa particular.

030613e7201a68fmed

Este escandaloso hecho, dio pie para que se investigara el caso, descubriendo en el despacho de dicho ex funcionario, documentos presuntamente incriminatorios de desvío de fondos que ascienden a una cantidad importante de cientos de millones de pesos… es de suponerse que  dicha acción, en caso de ser comprobada, incrimina también al ex gobernador, Andrés Granier y su gente. Antes de este acontecimiento, ya se estaba investigando, un posible desvío de fondos federales que debían ejercerse en Tabasco.

De inmediato empezaron a surgir, tesis e hipótesis sobre el caso;  la aprehensión y liberación del ex tesorero Saiz Pineda que se amparó, presunto cohecho con violencia física de una secretaria por parte del actual gobierno, y una vorágine de circunstancias implícitas en diversos sentidos que la verdad no dejan nada en claro dadas las circunstancias políticas del evento. La voz pópuli pregunta: si ambos gobernantes el entrante y el saliente pertenecieran al mismo partido, ¿hubiera pasado lo mismo? … ¿Por qué ocurre precisamente cuando se presentan elecciones en diversos puntos del país? Los medios de comunicación con distintas tendencias políticas ven el hecho a través de su propio cristal pero después de un tiempo considerable, nadie se acordará del incidente. Quiero recordar el caso Moreira de Coahuila… El de los  45 millones  del jet veracruzano…  Después de un tiempo, todo se “enfría” porque siempre habrá algo nuevo que opaque  la nota  anterior, así es ésto,  sin embargo en la mente del pueblo en general, que sufre las consecuencias de la impunidad y falta de respeto a la legalidad,  la crisis económica, la inseguridad que priva en el país, secuestros, asaltos a mano armada a la orden del día en ciudades y carreteras, disturbios, manifestaciones y esta  violencia desatada en el sexenio presidencial pasado, aumentos  en gasolina y gas doméstico que no paran, lesionando la economía de las familias … van causando  efectos de  hartazgo, que consecuente que se transforma  en rebeldía y falta de fe en la impartición de justicia; el sentir que a pesar de pagar impuestos, éstos no se cristalizan en beneficios para las mayorías y hay inequidad, las masas empiezan a inquietarse y a buscar “culpables” a su alcance con quien desquitar la impotencia e inconformidad reinante.  Se toma la justicia en las manos y linchan delincuentes en muchos lugares, corriendo el riesgo de que paguen inocentes por acciones que no cometieron. Desconocimiento de las autoridades por falta de capacidad para resolver problemas de seguridad como el caso de algunos pueblos de Michoacán que tienen sus propias policías…ese vacío de autoridad, sólo logra que la delincuencia se adueñe de los inconformes que se sienten golpeados.

En diversas ocasiones he comentado en esta columna que la situación de inestabilidad es peligrosa para la soberanía nacional.

Señores integrantes de todos los partidos políticos mexicanos;

Es tiempo de madurar como democracia y ganar adeptos  para las distintas corrientes ideológicas a base de trabajo limpio, honestidad,  conciencia política y el legítimo derecho de construir una patria de primer mundo para todos. El pueblo mexicano es aguantador, pero cuando la paciencia se colma se torna en  fiera peligrosa   defendiendo sus derechos. Ya no es posible canjear espejitos por cuentas de oro porque  hemos crecido. No es bueno subestimar al pueblo, porque los errores estratégicos, pueden salir caros para todos. Nuestra joven democracia, debe consolidarse en un ambiente de civilidad y respeto. La anarquía, jamás será el camino del progreso. En la actualidad, estamos observando varios puntos de quiebre que se pueden tornar peligrosos si se desestima el poder de las masas…

 

Si queremos una nación que alcance un alto nivel de desarrollo, debemos alimentar en las mayorías la autoestima personal, una mejor educación a todos los niveles, la cultura de la legalidad y la confianza en las instituciones  que habrá de ganarse ejerciendo con equidad, justicia y honestidad las encomiendas  conferidas por el mismo pueblo a través del voto.   

Es mi pensamiento en busca de formar conciencias.

 

Esta entrada fue publicada en Notas, Secundarias. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario