ESA COMPUTADORA LLAMADA ANATOLI KÁRPOV – Por Hernán Kruse

El 23 de mayo de 1951 nació en Zlatoust, Rusia, Anatoli Kárpov, uno de los más grandes ajedrecistas de la historia. Desde su infancia demostró excepcionales cualidades para el ajedrez. Con apenas 15 años se convirtió en el maestro nacional más joven de la Unión Soviética y en 1969 se consagró campeón mundial juvenil.

Su precocidad fue asombrosa. En 1966 fue nombrado maestro del deporte en la URSS, Maestro Internacional en 1969 y Gran Maestro Internacional al año siguiente. Su carrera se consolidó en los próximos años. En 1973 salió segundo en el campeonato soviético y primero en el torneo interzonal disputado en Leningrado, lo que le permitió participar en las partidas de candidatos. En cuartos de final venció a Polugayevsky y en semifinales, nada menos que al ex campeón mundial Boris Spaski. En la final derrotó a otro genial ajedrecista, Korchnói. Esa victoria le abrió las puertas al enfrentamiento por el título mundial con el extraordinario ajedrecista Bobby Fischer. Lamentablemente, la renuncia del norteamericano a defender su título hizo que Kárpov se convierta en campeón del mundo sin jugar. Obligado a demostrar que era un gallardo campeón mundial, Kárpov defendió exitosamente su título en Baguío (1978) y en Merano (1981) ante Korchnói. Mientras tanto, ganó innumerables torneos transformándose en la figura indiscutida del ajedrez mundial hasta que se topó con Kaspárov, con quien mantuvo duelos memorables. En 1984 defendió el título contra Kaspárov pero luego de una polémica cancelación se mantuvo como campeón hasta 1985, año en que fue vencido por Kaspárov. A partir de entonces, Kárpov disputó otros tres encuentros con su eterno rival, perdiendo dos y empatando el restante.

En 1993 logró reconquistar el título mundial al vencer en un match a Jan Timman en Yakarta luego del cisma que se produjo en la cumbre del ajedrez mundial. En efecto, al decidir Kaspárov retirarse de la Federación Internacional fueron creados dos campeonatos mundiales enfrentados entre sí. Ello explica por qué el nuevo título mundial de Kárpov no puede equipararse con el que ostentó hasta 1985. A pesar de ello, defendió su título en 1998 contra Anand, en un disputado y agitado match. Anteriormente obtuvo un resonante éxito en el torneo de Linares (1994), considerado hasta ese momento el más fuerte de la historia, donde se impuso con un margen de 2,5 puntos sobre sus inmediatos perseguidores, Kaspárov y Shírov. Con posterioridad a su victoria sobre Anand, Kárpov continuó compitiendo pero no en el altísimo nivel de antaño. Mientras tanto, decidió realizar actividades ajenas al ajedrez, como, por ejemplo, diputado del Congreso de Rusia, presidente del Fondo Internacional para la Paz y presidente de la comisión para los damnificados de Chernóbil.

La derrota de Spaski ante Bobby Fischer significó un duro golpe para los soviéticos. La reconquista del título mundial se transformó, pues, en una obsesión para la Unión Soviética. No tuvieron que esforzarse demasiado para encontrar al reemplazo de Spaski. El destino quiso que Kárpov fuera soviético. Desde muy temprana edad demostró que era un “monstruo de las pequeñas ventajas”. En efecto, el secreto de su poderío radicaba en su enorme capacidad para comprender la estrategia del match y, fundamentalmente, para calcular variantes con la precisión de una computadora. Su estilo podía sintetizarse de la siguiente manera: “la imaginación al servicio de la estrategia”. Siguiendo el ejemplo de casi todos los maestros de su tierra, Kárpov inició su formación ajedrecística en la escuela del patriarca Botvinnik. De su mano se convirtió a los quince años en el maestro más joven de la Unión Soviética y en su primer viaje a Europa Occidental se proclamó campeón junior de Europa. Sin embargo, su relación con Botvinnik era fría porque éste desconfiaba de sus cualidades. Fue en ese entonces cuando Kárpov se vinculó con quien más influiría posteriormente en su carrera: el gran maestro Semyon Furman, considerado el mejor teórico ruso del momento y un excelente pedagogo. A partir de entonces y hasta el fallecimiento de Furman en 1978, Kárpov no se separó de su maestro. De su mano Kárpov obtuvo en 1969 el campeonato mundial juvenil (Estocolmo) y al año siguiente consiguió en Caracas el título de gran maestro. Kárpov progresó de manera admirable al lado de Furman quien inmediatamente se percató de que el joven ajedrecista se destacaba por un dominio del campo estratégico inusual. En consecuencia, decidió preparar a Kárpov para contrarrestar eficazmente todas y cada una de las combinaciones tácticas de sus adversarios. Kárpov lejos estuvo de ser un jugador mecánico típico de la fría escuela soviética. Por el contrario, su objetivo no era sólo demoler a su rival de turno sino también crear las más asombrosas jugadas en el momento preciso. Dueño de una enorme imaginación explotaba al máximo hasta el más insignificante de los detalles. Era un experto en hacer fácil lo difícil. Su bautismo internacional no deja de sorprender. La Federación Soviética decidió enviar a su joven maestro de quince años a una competición en Checoslovaquia. Luego de su arribo los organizadores se percataron de que Kárpov no podía competir porque era junior, no senior. Como era tarde para las rectificaciones el joven Kárpov participó y deslumbró a todos. Ganó el torneo cómodamente sin haber conocido la derrota. En 1971 Kárpov demostró que era un ajedrecista de excepción cuando triunfó en la competencia que tuvo lugar en el Memorial Alekhine, en la que participaron los mejores jugadores del mundo, a excepción de Fischer.

La biografía ajedrecística de Kárpov no sería completa si no se hiciera mención a su histórica rivalidad con Kaspárov. La historia del ajedrez está llena de duelos feroces que transcienden los tableros y emocionan no sólo a los ajedrecistas sino al común de la gente. Quién no recuerda el histórico duelo en plena guerra fría entre Spaski y Fischer por la corona mundial. Sin embargo, ningún duelo alcanzó la envergadura del que protagonizaron durante años Kárpov y Kaspárov. Se enfrentaron varias veces: en el campeonato mundial de ajedrez de 1984 con sede en Moscú (interrumpido); en el campeonato mundial de ajedrez de 1985 con sede en Moscú (ganó Kaspárov convirtiéndose en el campeón más joven de la historia); en el campeonato mundial de de ajedrez de 1986 con sedes en Londres y Leningrado (ganó Kaspárov); en el campeonato mundial de ajedrez de 1987 con sede en Sevilla (empate); y en el campeonato mundial de ajedrez de 1990 con sedes en Nueva York y Lyon (ganó Kaspárov). En los cinco años siguientes Kárpov y Kaspárov se enfrentaron en varias oportunidades poniendo en vilo a la opinión ajedrecística mundial. En total se enfrentaron en 144 oportunidades durante una década, demostrando ambos que estaban muy por encima del resto de sus competidores.

Fuentes:

-La rivalidad Kárpov-Kaspárov: Wikipedia, la enciclopedia libre.

-Anatoli Kárpov: Wikipedia, la enciclopedia libre.

-Anatoli Kárpov, diez años de triunfos consecutivos: Google.

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