EL NATALICIO DEL GRAN HENRIK IBSEN

El 20 de marzo de 1828 nació en la localidad de Skien (Noruega) el gran poeta y

dramaturgo Henrik Johan Ibsen. Padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico, Ibsen es considerado el más relevante dramaturgo del país escandinavo y uno de los autores que más influencia ejerció en la dramaturgia moderna.

Fue un autor rebelde y contestatario, lo que le valió la reprobación moral de una sociedad dominada por los valores victorianos. Sus obras, perfectos reflejos de su rebeldía, gozan de una asombrosa vigencia. Ibsen contaba con tan solo ocho años cuando su padre, un próspero comerciante, entró en quiebra. A raíz de ello, la familia Ibsen se vio obligada a trasladarse a una granja (única propiedad que el padre de Ibsen logró salvar de la quiebra) situada en las afueras de Gjerpen. A partir de entonces, el pequeño Henrik se vio obligado a recorrer diariamente cinco kilómetros para asistir a la escuela, transformándose a un niño introvertido y solitario. Años después, la familia Ibsen regresó a Skien y Henrik, que contaba en ese entonces con 14 años, ingresó en un colegio religioso. Dos años más tarde debió abandonar el establecimiento educativo por necesidades económicas y se trasladó a la localidad de Grimstad donde durante seis años se desempeñó como aprendiz de farmacia sin abandonar su tendencia a la soledad. Luego de terminar la secundaria decidió comenzar la carrera de medicina pero jamás la terminó porque su vocación era la literatura. Fue en aquella época cuando escribió sus primeros poemas y obras dramáticas, tales como “Resignación” y “En otoño” (poemas) y “Catilina” y “La tumba del guerrero” (dramas románticos). En 1850 se trasladó a la localidad de Cristianía donde decidió vivir de sus obras. Empleando el seudónimo de “Brynjolf Bjarme” publicó “Catilina” la que fue mal acogida por la prensa especializada. A pesar de este traspié, Ibsen colaboró con un diario de la Sociedad de Estudiantes “Samfundsbladet” y con la revista satírica de literatura y política “Andhrimner”. El 26 de septiembre de 1851 fue una jornada histórica para Ibsen ya que por primera vez una de sus obras, “La tumba del guerrero”, fue representada. Al año siguiente consiguió trabajo en un teatro de Bergen donde logró estrenar cuatro de sus obras: “La noche de San Juan” (1853), “La tumba del guerrero” (nueva versión-1854), “La señora Inga de Ostraad” (1855) y “La fiesta en Solhaug” (1856). En 1857 decidió realizar viajes de estudio a las localidades de Dresden y Copenhague. En septiembre de ese año retornó a Cristianía donde asumió el control artístico del Cristianía Norske Theater hasta 1862, año en que quebró. Al año siguiente (1858) estrenó “Los vikingos de Helgeland”, publicó los poemas “En las planicies” y “En la galería del arte” y escribió el drama “La comedia del amor”.

Apremiado económicamente, Ibsen obtuvo una beca y viajó rumbo al oeste noruego donde publicó el drama “Los pretendientes de la corona” (1863). En 1864 decidió abandonar su país natal y partió rumbo a Roma donde residió por el espacio de 4 años. En 1868 viajó a Alemania donde vivió primero en Dresde, entre 1868 y 1875 y luego en Münich, entre 1875 y 1878. En ese entonces estaba en la cúspide de su carrera como escritor y sus obras eran representadas en diversos países europeos. En 1873 fue elegido miembro del jurado de arte internacional en la Exposición Universal de Viena y en 1878 retornó a Roma donde residió por el espacio de siete años. Cuando contaba con 63 años de edad decidió regresar de manera definitiva a Noruega fijando su residencia en Cristianía. En 1898 Ibsen cumplió 70 años. Las tres capitales escandinavas-Cristianía, Copenhague y Estocolmo-lo celebraron de manera solemne. Con el paso del tiempo su salud comenzó a resquebrajarse. En 1900 sufrió su primer ataque de apoplejía y finalmente terminó postrado en cama falleciendo el 23 de mayo de 1906. Tenía 78 años.

Ibsen fue un prolífico autor. Quienes estudiaron en profundidad su obra distinguen tres etapas: la etapa romántica que recoge la tradición y el folclore noruego; la etapa del realismo socio-crítico donde el autor se interesa por los problemas sociales de su tiempo; finalmente la etapa del simbolismo donde predomina un sentido metafórico. De la segunda etapa sobresale, a mi entender, “Un enemigo del pueblo” (1882).

Ibsen relató la vida del doctor Thomas Stockmann, quien habitaba en una ciudad cuyo balneario era el motor principal de la vida económica autóctona. Stockmann se caracterizaba por poseer sólidos principios éticos y en un momento descubrió que el agua estaba contaminada, lo que constituía un grave riesgo para la salud de la población. A raíz de ello, se preocupó por advertir al pueblo de semejante peligro. Su humana y valiente decisión lo llevó a colisionar con los intereses de los poderosos del pueblo, los medios de comunicación, la población en general y el alcalde, que era su hermano. El establishment no deseaba ninguna clausura del balneario porque ello implicaría un daño económico muy severo para la ciudad, desentendiéndose del problema de la contaminación del agua. Para todos, salvo para Stockmann, el beneficio económico era más importante que la salud de la población. El doctor no se dejó amedrentar por la situación y defendió con firmeza sus convicciones obligando a sus interlocutores a ver la cruda realidad. Dueño de un egoísmo feroz, el establishment no sólo se negó a escuchar las atinadas advertencias de Stockmann sino que lo elevó a la categoría de “enemigo del pueblo”. Stockmann pasó a ser un traidor y el pueblo se encargó de hacerle la vida imposible como castigo por haberse atrevido a nadar en contra de la corriente. “Un enemigo del pueblo” fue representada en Europa y Estados Unidos con marcado éxito. Hace unos años tuve la dicha de verla en el Teatro General San Martín, interpretada por Luis Brandoni (doctor Stockmann) y el fallecido Alberto Segado (el alcalde y hermano del doctor). La obra es sencillamente colosal y recuerdo cómo el público aclamaba a Brandoni, quien interpretó magistralmente al doctor Stockmann.

Finalmente, deseo transcribir algunas frases de este genial dramaturgo:

-“Pueden prohibirme seguir mi camino, pueden intentar forzar mi voluntad. Pero no pueden impedirme que, en el fondo de mi alma, elija a una u otra”.

-“Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida”.

-“¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser uno mismo”.

-“Si dudas de ti mismo, estás vencido de antemano”.

-“Las verdaderas columnas de la sociedad son la verdad y la libertad”.

-“Perderlo todo es ganarlo todo, porque no se posee eternamente más que lo que se ha perdido”.

-“Si me hubiese quedado tranquilo en mi casa en vez de irme a sufrir por el mundo, ¡no me habría ahorrado pocas penas y pocos zapatos!”.

-“El hombre más fuerte del mundo es el que está más solo”.

 

Fuentes:

-Henrik Ibsen-Wikipedia, la enciclopedia libre.

-Frases de Henrik Ibsen-google.

-Un enemigo del pueblo, Wikipedia, la enciclopedia libre.

 

Hkruse@fibertel.com.ar

 

 

 

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