POR QUIEN DOBLAN LAS CAMPANAS

Su autor Ernest Hemingway nos deja un testimonio sobre el trágico destino de la causa republicana en la guerra civil española.

La novela fué publicada en el año 1940. La película fué estrenada en 1943.
Para aquellos que les gusta recordar nombres y datos, les diré que el director de la película fué Sam Wood. Música: Víctor Young. Fotografía: Ray Rennahan. Reparto: Gary Cooper, Ingrid Bergman, Katina Paxinov y Akim Tamiroff. La Banda Sonora de la película estuvo a cargo de Víctor Young.
Tuvo nueve nominaciones a los premios Oscar, incluyendo mejor película. Obtuvo el de mejor actriz secundaria, Katina Paxinov.
Argumento: Los personajes principales son Robert Jordan (Gary Cooper), apodado el inglés. Es un norteamericano experto en demoliciones que apoya al bando republicano. María (Ingrid Bergman), una combatiente que está sufriendo el aniquilamiento de toda su familia, perpetrado por el bando nacionalista. Paralelo a las acciones de guerra, se desarrolla la historia de amor entre los dos protagonistas. Robert Jordan sabrá por primera vez lo que es un gran amor, situándose en cierto momento por encima de las motivaciones políticas.
Cerrando esta síntesis cinematográfica, pasamos a la novela.

Es la más célebre de todas las novelas inspiradas en la guerra civil española. El marco histórico es muy concreto. La ofensiva republicana contra Segovia a fines de mayo de 1937.
En el escenario español, atravesado por los relámpagos de la guerra, algunos miles de hombres llegan de todos los confines de la tierra. Unos murieron en el barro de las tricheras, otros murieron en los campos de concentración. Unos pocos quedaron para contarlo. Las famosas Brigadas Internacionales, de ellas estoy hablando. Estos hombres formaron uno de los contingentes más dramáticos, originales y, por muchos conceptos, excepcionales de la historia de España.
Lucharon por sus ideales nombres famosos; André Malraux, Ernest Hemingway, John Dos Passos, Herbert Matthews, etc. Sería larga la lista de estos grandes testigos. Algunos actuaron en el frente de batalla, como el caso de André Malraux. Fué el organizador de la aviación republicana. Otros como corresponsales de guerra.

Como final de la nota, no puedo dejar de transcribir el epígrafe del libro. Fué tomado de un “soneto sacro” de John Donne:
“Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de alguno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, no es necesario que preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.
Esta es la hermosa idea de fraternidad entre los hombres. Los valores de la solidaridad constituyen las únicas certezas humanas.
Este es el planteamiento que Hemingway manifiesta desde el principio.

Cierro el baúl de los recuerdos, esperando que a los lectores de les haya gustado esta propuesta.-
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